miércoles, 3 de noviembre de 2010

Descripciones

Solitario en blanco .FUENTE INTERNET

1.- Actividad social nocturna:
La botella de cerveza gira alrededor de la salita del departamento nuevo de Linda, pasa de mano en mano, con su vapor embriagante envuelve a Carlos que ahora es más alegre que en los últimos días a pesar que su esposa está muriendo en la cama del hospital María auxiliadora. Andrés, Carolina y José se manosean en la cocina, ríen entre las sombras. Linda y yo nos abrazamos viviendo nuestra monogamia y adultez con los ojos sobrios de la cordura hasta las seis de la mañana.

2.- Encuentro fortuito:
Lizie siempre me gusto más de lo que aparentaba, pero esa vez me gusto más de lo que hubiese querido. Caminando por las calles de Huacho, diez años después, luego de concluir un trabajo en el Manzano, un prostíbulo en el arenal, sureal como El Pacay entre otros de los que abundan en el interior del país. La vi llevando a una niña de la mano, la reconocí por el gusto de voltear a ver un buen culo, ella presurosa se acercó a otra mujer mayor y le hablaba. Me acerque, le cogí la mano; volteo asustada. Me reconoció y no dijo palabra más que hola. La mujer comprendió cogió a la niña y se fue ante la negativa de Lizie, quien termino conmigo en un hostal llorando porque es mujer casada y con familia.

3.- Eventro catastrófico:
La móvil se ladea estacionada, miro por el retrovisor y no veo a nadie, veo al frente y las estructuras de las viviendas bailan acompasadas con los látigos de los cables del alumbrado público, la gente corre hacia la plaza Manco Capac, asustados han salido de sus cubiles semidesnudos y río. Avanzamos entre el tráfico y las líneas telefónicas congestionadas auguran un mal mayor. Al día siguiente en el sur incontables muertos van en aumento por el terremoto.

4.- Altercado en centro de labores:
Comunique a recursos humanos que mi hijo seguía laborando con nosotros Fabiola, no es posible que dos meses aquí y no sepan quién era él y peor aún que no le quieran reconocer la última quincena de trabajo. Fabiola con los documentos del gerente de recursos humanos me decía que firmara y luego que me marchara; mi padre indignado miraba la calle tras la ventana de su oficina y yo abatido con la mochila en el hombro sacaba mi pluma para firmar mi primera renuncia.


5.- Acontecimiento planificado:
Nueve de la noche, entro a su oficina, mi joven amiga camina delante de mí, toma asiento y me muestra sus trabajos recientes: folletos y trípticos de la comuna para la que labora. Desencajado pero sin muestra alguna de sensaciones la escucho los diez minutos que le tomo decirme lo que había hecho durante el día y luego, el cambio brusco para decirme que no entiende mi actitud y que me ve como un amigo nada más. Tienes algo que decir, -¡No! - respondo ocultando mi discurso preparado por varios años. Punto aparte.

Práctica 2

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